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Arte e inspiración en Estocolmo
A tan solo 10 minutos en metro desde la estación central de Estocolmo se encuentra el barrio de Gamla Enskede. A pesar de su proximidad al bullicio de la ciudad, el vecindario parece pertenecer a otro mundo. Casas de madera suecas tradicionales con pequeños jardines bordean calles encantadoramente torcidas, y al recorrerlas uno casi tiene la sensación de haberse adentrado en las páginas de una novela de Astrid Lindgren.

"Esta casa es vieja e imperfecta, y eso nos encanta. Queríamos que el interior respetara eso. No todos los hogares tienen que parecerse a un ático parisino"
En una de las primeras casas construidas en la zona, que data de 1909, viven Mattias y Carolina Storm. Carolina es consultora creativa e influencer, mientras que Mattias divide su tiempo entre la pintura y el capital privado. Emprendedores los dos, Mattias y Carolina son compañeros en todos los aspectos de su vida: los negocios y la familia incluidos. Se conocieron con 20 años, cuando Mattias trabajaba en su primera empresa, creando una comunidad de moda en línea, y la invitó a Carolina, que ya entonces era una exitosa bloguera de estilo, a participar en el proyecto. Desde entonces no se han separado. Hoy, la pareja está casada y tiene dos hijos: Tom, de cuatro años, y James, de dos.
Conviviendo desde que tenían poco más de veinte años, Mattias y Carolina han compartido varios hogares. "Hemos vivido en muchos tipos distintos de apartamentos y en muchos estilos diferentes, industrial, de principios de siglo... cuando llegamos a esta casa pensamos: esta casa tiene su propio carácter. Es vieja e imperfecta, y eso nos encanta. Queríamos que el interior respetara eso. No todos los hogares tienen que parecerse a un ático parisino", explica Carolina.




El resultado es una mezcla acogedora de piezas vintage, clásicos del diseño escandinavo y estética de la campiña inglesa, impregnada de detalles curiosos y elegidos con criterio. Dar forma al hogar es un proceso en constante evolución, en el que brilla el talento de Carolina para encontrar piezas antiguas. Rastreando plataformas en línea, sitios de subastas y mercadillos, Carolina disfruta desenterrando tesoros: un tambor antiguo para los niños, o el gabinete de curiosidades donde guarda su colección de conchas marinas. Con cada incorporación, construyen una colección que refleja su estética en evolución y redefine continuamente su espacio personal. El armario sueco antiguo es uno de sus favoritos más preciados, pues evoca una historia y rinde homenaje a la propia casa.
Preguntados por su estancia favorita, tanto Mattias como Carolina coinciden en que es la cocina, a la que describen como el corazón del hogar y donde la familia pasa la mayor parte del tiempo juntos. Carolina añade que su segundo rincón preferido es la pequeña zona de estudio, donde el escritorio Feve de Ferm Living está rodeado de una abundancia de plantas. Bautizada como la "sala de los geranios", es un lugar donde Carolina cultiva su afición por las plantas y un refugio para la creatividad y la concentración.

Para Mattias, la pintura es su forma de encontrar un espacio propio. Con trayectoria en el sector tecnológico y en el capital privado, puede parecer un paso poco habitual compaginarlo con la actividad artística, pero no para él. "Mi madre siempre fue muy decidida: si quería hacer algo, lo hacía. Incluyendo aquella vez que se despertó de noche y arrancó todo el rejuntado del baño. Heredé ese rasgo. Si quiero hacer algo, lo hago. Disfruto pintando, ¿por qué no debería?" Hoy, Mattias tiene un estudio en el sótano donde trabaja en sus pinturas abstractas. Algunas piezas se exponen en casa antes de venderse, como el gran lienzo blanco que preside el salón. Mattias abraza la dualidad de ser artista y trabajar en capital privado. "Hay mucha presión para elegir una sola cosa en la vida y aferrarse a ella", explica, "pero me encanta poder hacer las dos." Los Storm son estetas convencidos, atentos hasta al más mínimo detalle de su hogar. Durante nuestra visita, Mattias coge espontáneamente un bote de pintura y un pincel para pintar los mandos de los radiadores, muestra de su empeño por crear un entorno armonioso y visualmente coherente, y de su disposición a experimentar con el espacio.


Para Mattias, el hogar ha adquirido un nuevo significado desde la llegada de sus hijos: el espacio funciona como punto de encuentro para los momentos compartidos, y no solo para él, Carolina y sus hijos: "Tenemos la tradición de cenar los viernes con otra familia. Son cuatro niños corriendo por la casa y cada uno hace lo suyo, pero también pasamos tiempo juntos. Un hogar es un lugar donde hay espacio para todos, un punto de encuentro para los más cercanos, no solo para quienes comparten la dirección."